Cuando hace unos meses empecé a oir hablar de "el
pequeño Nicolás", recordé que uno de los artículos que tenía preparado, para este blog, estaba referido a la tendencia, que algún candidato tiene, a suplantar personas o roles, con el fin de
alcanzar relevancia y tener más opciones en una selección, sin ser conscientes
de que, al final, como decía mi padre: "la mentira tienes unas piernas muy
cortas" y siempre se la coge, se la alcanza.
Leer el libro y seguir las noticias del pequeño Nicolás, me
han impulsado más a contar otra anécdota muy representativa de aquello que un
candidato no debe hacer nunca, cuando opta a un puesto de trabajo. Con el fin de guardar la confidencialidad de nuestro cliente, me referiré a la empresa que nos contrató como "LA EMPRESA, S.L."
Hace un tiempo, allá por el 2008, se nos confió, por parte
de un cliente, la selección de un Director de Producción, puesto que suele
cuadrar con un perfil de ingeniero habitualmente. Difundimos en los distintos
medios la vacante, lo que propició la llegada de muchos c.v., que fuimos filtrando para
realizar las primeras entrevistas.
Entre los c.v. que fueron filtrados por nuestro equipo de
técnicos y psicólogos, llegó a mis manos el c.v. de un ingeniero que relataba en su
experiencia profesional que había sido el Director General de una empresa,
"LA EMPESA, S.L.", en el año
2.000, estando en el proceso de creación, su desarrollo tecnológico y
proyección comercial, haciendo referencia incluso a la definición estratégica
de los años 2.000 a 2003,
Él era desconocedor de que
"LA EMPRESA, S.L.", no sólo había sido cliente nuestro desde
el año 2.000, sino que yo, personalmente, me había ocupado de su Dirección, su
desarrollo tecnológico y comercial, junto con su creador y Gerente, así como de
su preparación estratégica para el primer trienio, como parte del contrato de
servicios que GESALMED tenía con ella, además de que su dirección era la misma de
GESALMED durante esos tres años.
Ante esto tenía varias posibilidades, la primera descartarlo
porque se trataba de un IMPOSTOR, algo que lo excluía directamente de la selección.
Otra posibilidad era, además de descartarlo, desenmascararlo con un correo y causarle una
"humillación", que no sé bien si le ayudaría. Una última opción era citarlo y
comentarle la situación, fue por la que finalmente me decanté, con el fin de
ayudarle a que en el futuro no cometiera el mismo error.
No describo el diálogo que mantuvimos porque no es cuestión
de hacer leña del árbol caído, pero sí diré que fue plenamente consciente del
tremendo error que cometía en un "mundo tan pequeño", en el que cualquiera
puede haber tenido relación con aquella experiencia profesional que tú relatas
en tu c.v. De hecho los seleccionadores solemos obtener mucha información
indirecta del candidato, a través de
nuestros contactos en las zonas.
Su única justificación fue que había hablado con los
actuales propietarios de la empresa y, por la estrecha amistad, le habían dado
permiso a que dijera que él fue el Director en aquella época, algo del todo
punto injustificable.
Te cuento esto, porque es necesario saber que, en un c.v.
nunca debes dejar experiencia profesional que no tuviste, ni formación que no hiciste,
porque se te puede dejar en evidencia enseguida y quizá por el motivo que menos
esperabas. Dejar una pequeña información que fuera rayana en la falsedad, invalida el resto de la información, pues siembra la duda sobre todo lo relatado en el c.v.
Dicho todo esto, que espero que te sirva como consejo para hacer el c.v. más veraz posible, no quiero terminar el artículo sin volver al principio y aconsejarte la
lectura de EL IMPOSTOR de Javier Cerca, libro en el que podemos ver hasta dónde
puede llegar la fabulación de un individuo y cuán dura es la caída, cuando todo queda al descubierto.
Como siempre, me tenéis a vuestra disposición en
smorales@gesalmed.es
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