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domingo, 8 de febrero de 2015

¿DE VERDAD QUE ESTÁS DISPUESTO A PASAR FRÍO?


Escribo estas líneas en estos días que tanta adversidad climática estamos viviendo en España. Lo hago porque he recordado un caso en el que el candidato no se llevaba bien con el frío.

Enrique se acababa de levantar, aun tenía esa sensación entre la pereza y la somnolencia. Desayunó apenas un café, porque pensaba que era mejor no comer si tenía que asistir a la entrevista de trabajo con el Sr. Jiménez.

Enrique llevaba meses esperando una ocasión como ésta. Había pensado muy bien cuáles podrían ser las preguntas en una selección de personal, sabía que la empresa para la que optaba a cubrir un puesto de comercial, había contratado a un consultor de la zona, experto en selección, lo que suponía una entrevista seria y en la que debía “darlo todo”, así que repasó mentalmente todas sus respuestas preparadas.

Las expectativas que habitualmente tiene un consultor de selección de personal, sobre un candidato, ante una entrevista, se pueden venir a bajo en los primeros minutos de la misma, cuando empieza a preguntar sobre los motivos que propiciaron la salida del candidato, de puestos de trabajo anteriores. Fue el caso de Enrique, nunca se hubiera planteado que su explicación de la salida de una empresa anterior era, justo, lo que lo iba a provocar que el seleccionador lo descartara inmediatamente:

Seleccionador.- En su último trabajo, trabajo que dejó hace sólo seis meses, Vd. nos indica que salió voluntariamente, imagino que por causas de fuerza mayor. ¿Podría profundizar algo más en este punto?

Enrique.- Pues sí - en ese momento Enrique rememoró su último año de trabajo en sólo décimas de segundo - lo que me sucedió fue que los tres años de trabajo en esta empresa me supusieron mucho sacrificio en los meses de invierno, realmente me llevo muy mal con el frío y no me imaginaba toda la vida trabajando en una zona en la que me tuviera que tratar, casi a diario, con la nieve. Además de tener que viajar mucho y semanalmente.

Seleccionador.- Bueno Vd. conoce el puesto para el que le hemos llamado. Sabe Vd. que va a tener que estar en continuo contacto presencial con algunas zonas de clima bastante frío…

Aquí fue donde Enrique se dio cuenta que la entrevista tiene que estar muy bien argumentada y debía de estudiar muy bien sus respuestas para ponerlas en relación con el puesto de trabajo al que se opta.

Cuando el candidato cuenta estos problemas en una entrevista, comete un error, si se escuchara bien, incluso le daría la risa, por la imagen tan frágil que transmite. El entrevistador no está para pensar qué tipo de clima es el que viene bien al candidato, ni la empresa contratante puede adecuar un puesto para un candidato de acuerdo a sus preferencias climáticas.

Nuestro hombre entró, como en muchos casos mostrando, inicialmente, la disposición a adaptarse a cualquier circunstancia del trabajo al que se desea entrar y sin embargo, durante la entrevista, quedó claro que cuando ha habido circunstancias adversas en el clima, o en la distancia al lugar de trabajo,  no  pudo superarlas. Como resultado se produce una incoherencia en este apartado, con la que el entrevistador no pudo avanzar, entre otras cosas porque las sospechas de que en cuanto hubiera que visitar zonas de clima duro, podría la empresa tener que luchar contra las dificultades puestas por el candidato.

Enrique se fue pensando cómo se había desarrollado la entrevista, fue en ese momento cuando se dio cuenta que algo había aprendido:


"Si de verdad sólo te sientes bien en tu casa, en tu ciudad, con tu clima y con los tuyos, no te incluyas en ningún proceso de selección que esté fuera de esas circunstancias."

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