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lunes, 1 de diciembre de 2014

Tu madre no tiene nada que hacer ni que decir en una entrevista de selección de personal.


Al otro lado de la ciudad, en un pequeño hotel, se encontraba Javier, un joven ingeniero de minas que había sido convocado a una entrevista para cubrir un puesto en una “mina a cielo abierto”, lo que vulgarmente conocemos como cantera.



La responsabilidad del puesto era alta, entre otras cosas debía ser un experto en el manejo de explosivos.


Javier se había desplazado 600 kms. para asistir a esta entrevista, no lo había hecho solo, había realizado el viaje con su madre.


La entrevista estaba prevista para las 9.30 h., ambos, Javier y su madre, se levantaron con tiempo suficiente. Después de desayunar ambos se dirigieron hacia el despacho en el que se debía celebrar la entrevista.


La llegada al lugar, de Javier y su madre, fue puntual. A Javier lo invitaron a pasar a una sala de espera, mientras que a su madre le indicaron que podía esperar tomando café en algún lugar cercano, invitación que ella declinó, solicitando acompañar a su hijo incluso en la entrevista, la secretaria del despacho, supo hacerle ver que las entrevistas se desarrollaban en un ambiente más reservado, en el que el protagonista era el candidato; aunque la madre de Javier no quedó muy conforme, le pareció que había llegado a un callejón sin salida.


La entrada de Javier a la entrevista con el psicólogo responsable de la selección, supuso la inmediata búsqueda por parte de la madre, de alguna persona responsable de aquel despacho. A los pocos segundos la madre de Javier se encontraba frente a un Directivo con el que entabló la siguiente conversación:


Madre.- Mi hijo Javier es una persona muy preparada, un chico muy responsable a pesar de su corta edad. No pueden hacer mejor elección si precisan un ingeniero estudioso y muy aplicado.


Directivo.- Agradezco señora su interés por ayudarnos en este asunto, no se preocupe, espere en la sala o si lo considera, en algún lugar cercano, tomando un café.


A continuación, una vez que el Directivo había despedido elegantemente a la madre de Javier, anotó en un papel “Para el expediente de Javier …… , candidato a Ingeniero en Minas, experto en el uso de explosivos. No avanza en el proceso porque su madre participaría en los pasos siguientes, buscaría contactos e incluso podría intentar presentarse en la empresa-cliente para seguir recomendando la contratación de Javier. negociar sus condiciones de contratación, etc. DESCARTAR y comunicar rápidamente.”


Veinticuatro horas después de la entrevista, la madre de Javier consiguió contactar nuevamente con el Directivo al que abordó. La conversación telefónica se desarrolló del siguiente modo:


Madre.- Sr. …… ayer tuvimos una entrevista, mi hijo se presentaba a un puesto de ingeniero y yo hablé con Vd. para decirle lo importante que era que lo contrataran. Mi hijo es. sin duda, el mejor de los candidatos que Vds. pueden tener, es inteligente y ha acabado la carrera el primero.


Directivo.- (Tomó aire y cambió su semblante) Estimada Sra. lo que le tengo que decir es poco gratificante, pero espero ayudarla a Vd. y a su hijo. Lo más importante es que su hijo ha sido descartado. Lo segundo es que ha sido descartado porque Vd. le ha acompañado a la entrevista, porque Vd.quiso estar presente en la entrevista de su hijo con la psicóloga y porque Vd. ha buscado a un Directivo al que recomendar a su hijo en el momento de la entrevista. Fundamentalmente porque nuestra empresa no se puede permitir avanzar con candidatos que dan la sensación de que no negocian por sí mismos, que tienen personas que actúan en su nombre, que no son independientes. Para un puesto en el que precisamos un profesional que tiene la responsabilidad de hacer las cosas bien por sí solos y que si se equivocan la vida de decenas de personas peligra, no olvide que buscamos un ingeniero en minas, experto en el uso de explosivos, no podemos tener una persona que para una entrevista de trabajo ha de ser acompañado por su madre.


Madre.- Pero yo…..


Directivo.- Sólo le pido que reflexione sobre su actitud, piense en el bien de su hijo para el futuro, ya es un hombre, un profesional y necesita la independencia oportuna.


Llegar a una entrevista acompañado de tus progenitores es un error, siempre da la sensación de que no pudieras valerte por tí mismo. En el caso de los padres o madres da siempre la sensación de inmadurez, de dependencia e inseguridad. Resultado, en la mayor parte de las entrevistas, se descarta al candidato antes de darle ninguna posibilidad.


Tú eres el único y mejor representante de tí mismo

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