La mañana era una de esas mañanas de verano que pasan a la historia por sus cuarenta grados a la sombra. Enrique llevaba tiempo preparando una entrevista de trabajo, tenía la sensación de que esta vez lo había repasado todo, sin embargo, varios encargos que tenía que hacer auguraban que estaría con el tiempo justo y no le daría tiempo a cambiarse de ropa, a menos, que pusiera medios extraordinarios, uso de taxi y pedir un par de favores durante la mañana.
No obstante, por ver si podía ir algo más relajado, pensó que si no se cambiaba de ropa y podía aparecer en la entrevista con la bermuda y calzado deportivo, todo sería más fácil, al final, de lo que se trataba era de que lo conocieran. Por ver qué trascendencia podía tener aquello, llamó por teléfono a la empresa que lo había citado y habló con el consultor:
Enrique.- Sergio, había pensado que tengo muchos asuntos que hacer esta mañana y, como a las 12.00 h. tengo que estar en la entrevista con vosotros, no me da tiempo a cambiarme de ropa e ir algo más formal ¿puedo asistir a la entrevista en bermudas y chanclas?.
Sergio (entrevistador).- Estimado Enrique, a las entrevistas hay que asistir vestidos acorde a la importancia que uno le da al encuentro. Tu imagen demostrará qué impresión quieres causar a una persona con la que has quedado. Aplica este criterio a una entrevista en la que vas a “jugarte”, tu trabajo, previsiblemente tu modo de vida de varios años, la importancia que le des a tu imagen dirá mucho de tí en ese encuentro.
Esta reflexión le hizo pensar que efectivamente, debía hacer todos los esfuerzos extraordinarios precisos, para llegar debidamente vestido y olvidarse de las bermudas para una ocasión que, efectivamente, era algo especial, trascendente.
Aunque el clima sea muy cálido en verano, la pregunta: ¿Puedo asistir en bermudas a la entrevista? no se debería ni hacer, denota la falta de interés en dejar la mejor impresión de uno mismo.
Asiste a las entrevistas con la misma presencia que deseas tener en el puesto de trabajo que vas a ocupar, con la misma presencia que deseas transmitir a tu público objetivo. El primer obligado a dar dignidad a tu candidatura eres tú.
Plantéate que todos los que estamos trabajando representamos con nuestra imagen a la empresa en la que desempeñamos nuestra labor profesional, así que si quieres ser candidato a un puesto intenta transmitir desde el principio el respeto con el que vas a defender la marca si eres el seleccionado.
Nunca hay una segunda oportunidad para dejar una primera impresión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.